Te invito a experimentar el Yoga! Es un fabuloso sistema integral y holístico, cualquiera puede comprobarlo por vivencia propia. Podemos definir al Yoga como "Sadhana Sarvanga", una práctica para todo el cuerpo, valiéndose de ejercicios físicos y respiratorios. También es "Antaranga Sadhana", una práctica interna, para trascender la mente por medio de la meditación. El Yoga nos lleva así a la serenidad y la plenitud. Es la ciencia de integrar cuerpo, mente y espíritu.

REFLEXIONES

NAMASTE! Este espacio irá creciendo con consejos, observaciones, experiencias y vivencias que surjan con el devenir de la práctica, con la intención de compartir e intercambiar para aprender. - por Īśvara Purī Dās (Max Alejandro)




La mayoría de las personas se acerca al Yoga atraída por las posturas, ejercicios físicos, respiraciones y sus beneficios terapéuticos, lo que se conoce como Hatha Yoga; y si bien esto nos aporta buena salud, purifica la mente y armoniza el sistema nervioso, no es esto todo el Yoga sino el comienzo. El Yoga es fundamentalmente una Sadhana espiritual y no una terapia. El mayor aporte del Yoga es la integración de los dos aspectos fundamentales de nuestra naturaleza: humano y espiritual. Como resultado de este proceso la mente deviene sana, lúcida, clara y pacificada, siendo un medio para la meditación, donde comienza el verdadero Yoga. El paso inicial debe ir acompañado de una modificación sustancial de nuestra forma de vida, patrones de conducta y una toma de consciencia; llamamos a esto "Yamaniyamas" o normas regulativas. Progresivamente debemos comenzar a buscar el conocimiento, la experiencia vivencial de este y la obtención de la visión correcta, a esto lo llamamos Raja y Jnana Yoga. Esto nos va a conducir a Karma y Bhakti Yoga: la acción, el servicio, l
a devoción y la entrega absoluta a la Voluntad Superior y Su Propósito. Cada uno de estos "Yogas": Hatha, Raja, jnana, Karma, Bhakti; son un paso progresivo de un camino integral y holístico para alcanzar la meta de la vida, fin que cada cual debe descubrir por sí mismo.


Cuando hagas tu práctica de yogasanas, trabajá con respiraciones rítmicas, largas y profundas. Llevá tu conciencia hacia cada parte de tu cuerpo, externa e internamente, y realizá la alineación desde el interior hacia el exterior. La mente debe estar quieta, atenta a la respiración y las sensaciones de la postura. Hacé de tu práctica una meditación.


Los Bandhas son una herramienta imprescindible en el Yoga. Su dominio y perfección son fundamentales para profundizar en la práctica de asana y pranayama. Su ejecución consiste en la contracción de ciertos grupos musculares, los músculos del perineo, los músculos abdominales y los músculos cervicales. Esto tiene un efecto sobre los sistemas nervioso, circulatorio, respiratorio, endocrino y energético. En el pranayama estimulan el flujo de la energía vital, y en asana incrementan la concentración e interiorización, ayudando a la estabilidad y profundización de la conciencia. De esta manera la práctica deviene interna, dando lugar al Yoga: unión de lo físico, mental y emocional.


Existe una confusión con respecto a "los Yogas". Si bien existen distintos métodos de Yoga, el Yoga es uno. El Yoga es una ciencia integral y holística, y cada uno de estos "Yogas" es una parte del conjunto. Es como si quisiéramos separar las piernas del cuerpo; necesitamos ambas piernas para caminar o mantenernos en pié, y a su vez las piernas forman parte de un todo que es el cuerpo. Así mismo cada Yoga tiene su función y es una etapa y parte de una sadhana mayor. No se puede practicar un Yoga dejando de lado los otros. La finalidad del Hatha Yoga es mantener la salud del complejo cuerpo-mente; estando en salud, podemos abordar Jñana Yoga, el estudio de la filosofía detrás del Yoga para alcanzar el correcto conocimiento de este y la vida espiritual. Estando saludables en cuerpo y mente, y con la base del conocimiento de la realidad que nos aporta Jñana, podemos abordar Raja Yoga, para realizar por vivencia el conocimiento y la verdad; de esta manera surge Karma Yoga, la forma correcta de accionar y desenvolvernos en la vida, con la base que nos aporta el conocimiento realizado. Por último, y habiendo entendido la finalidad de la vida, por medio del conocimiento y comprensión correcta que nos aporta la sadhana, surge Bhakti Yoga, la rendición del ego y la entrega y servicio devocional al Supremo, lo que nos aporta la felicidad y la paz del Yoga Supremo. Yoga significa "unión" o "vínculo"; es la ciencia o método expuesto por el mismo Señor, Sri Krishna, en los Shastras, por el cual alcanzamos la liberación a través del vínculo amoroso con Dios.


Una vez que nos adentramos en la práctica y nos familiarizamos con la metodología del Yoga, debemos comenzar a refinar y profundizar la misma, llevándola de Hatha Sadhana a Raja Sadhana. Evolucionar en Yoga es profundizar Antaranga Sadhana o práctica interna, y no quedarnos en la forma externa: las Asanas y su complejización. Debemos ir cambiando el foco de la atención de lo externo a sumergirnos en la exploración interna. Para esto, la herramienta en hacer foco en la respiración, perfeccionando el control del movimiento del Prana, relentizándola y sometiéndola a nuestra voluntad. La respiración es el vínculo entre cuerpo y mente, su perfección nos conduce al más allá de la mente. Por la maestría de la respiración se somete a la mente, las emociones y las funciones orgánicas a voluntad. Cuando un yogui detiene los latidos de su corazón por un lapso de tiempo para luego hacerlo funcionar, o realiza otras "peculiaridades" físicas o psíquicas que algunos ven como milagros o maravillas, solo estamos ante un perfecto dominio del Prana y sus movimientos. Un practicante consumado trabaja con entre dos a cuatro respiraciones por minuto en Asana, refrenándola aún más con la aplicación de Mudra, Bandha y Pranayama. La conquista de la respiración nos lleva a estados profundos de interiorización y meditación. La calidad de nuestra respiración influye en nuestra salud. Según el Yoga, la duración de nuestra vida está dada por un número específico de respiraciones, al buscar los yoguis la conquista de la misma, obtienen una vida larga y saludable para realización espiritual. Respira conscientemente...


Tené siempre presente que el Yoga no es competitivo. No se compite con nada ni nadie, ni siquiera con vos mismo. En yoga no hay nada que alcanzar, ningún lugar al que llegar, simplemente hay que "estar". El Yoga es una disciplina interna. Por eso, cuando te subas al mat, mantené siempre el foco de tu atención en tu respiración, en las sensaciones del cuerpo en cada postura y movimiento. De esta manera tu mente se mantiene quieta, atenta, consciente...entonces se interioriza, y cada instante de tu práctica es una meditación. Así el fruto de la práctica será el bienestar, la paz, la plenitud...


Una nueva practicante se incorporó a las clases. Luego de su primera clase, su devolución fue que la práctica resultó inspiradora, que la ayudó a re-conectarse...esa palabrá quedó dando vueltas en mi cabeza...es cierto, el Yoga nos "conecta". Nos conecta con lo real, con nuestro Ser, el Sí-mismo. Nos conecta con nuestras verdaderas necesidades, y eso, nos lleva a la toma de consciencia, al despertar. Cuando comenzás con tu práctica, ya nada vuelve a ser lo mismo, porque descubrimos el verdadero sentido de nuestras vidas, que estamos aquí para realizarnos y ser felices...


En el Yoga, se busca mantener un constante estado de quietud mental, no solo al abordar Dhyana y Pranayama, sino también y fundamentalmente, en la práctica de Asanas y Vinyasas. Manteniendo la atención y la presencia, se logra la unión (Yoga) de la mente y el cuerpo con el espíritu, utilizando la respiración, que funciona como un arnés. Por eso se debe trabajar la voluntad y mantener la constante atención, observación y presencia en las asanas y vinyasas. El fruto de esta acción es la plenitud, el bienestar y la paz. Cuando el cuerpo y la mente funcionan en armonía, no nos vemos afectados por la enfermedad, la depresión o las emociones negativas. Cultivá constantemente el estado de Yoga!


Las yogasanas son solo un medio, una de las ocho técnicas del Yoga. No son el fin ni la finalidad del Yoga ni de su práctica. La función y objetivo de las asanas y vinyasas, es mantener el cuerpo y los órganos sanos y saludables, para abordar las prácticas avanzadas. Con ese sentido debés encarar la práctica. Realizar el Yoga no es de ninguna manera llegar a poner los pies detrás de la cabeza, o contorsionarse de forma extraña o alucinante, o estirarse más que nadie...esto es un grave error y mala interpretación del sentido y función de las técnicas yóguicas. Si buscás eso otro, es mejor ir a un gimnasio y hacer algún entrenamiento físico. El Yoga es una práctica interna, no externa. La finalidad del bienestar físico, mental y emocional, y la armonización y equilibrio de todas las funciones físicas, orgánicas y mentales, que devienen como resultado de la práctica, tienen por objeto la conexión con nuestra esencia espiritual, y el vínculo (yoga) del Ser individual con el Ser Supremo y el Todo, a través de las técnicas superiores o Samyama: dharana-dhyana-samadhi.


La respiración, es la base y el pilar de la práctica del Yoga. Quién conquista la respiración, obtiene Yoga (unión) y Samadhana (paz mental). Quién conquista su respiración, lleva su práctica a una dimensión más profunda e infinita. Existen distintas técnicas de respiración según sea el método de Yoga que se practique, pero hay algo que es común y fundamental en todas ellas: la respiración debe ser consciente, profunda, suave y lenta. Se debe mantener la atención y la conciencia en el movimiento del Prana (energía vital), dentro del cuerpo, proyectando vitalidad desde el centro y hacia cada parte del cuerpo, los órganos, la piel y las células. La mente debe permanecer quieta y atenta, con presencia en la postura y la respiración. Nunca debe haber esfuerzo ni tensión, las asanas deben ser cómodas y relajadas. Se debe utilizar y proyectar la respiración con la consciencia, la mente, la intención y la voluntad, para crear espacios en el cuerpo. Respirá lenta y conscientemente, cada inhalación te renueva y llena de vitalidad. Cada exhalación te limpia, libera, purifica. Sacá cada punto de tensión en tu cuerpo, y así se genera el espacio para que los músculos se estiren suavemente, y las articulaciones pierdan su rigidez. Ese es el secreto de la práctica, hacer de ella una meditación. Así conquistás el Yoga, y obtienés Samadhana y Samadhi...


No pierdas la atención consciente durante la sesión de Yoga. Se debe hacer hincapié en la unidireccionalidad de la mente, esto se llama "Ekagrata". De esta manera, y a través de la respiración, el Yoga se vuelve una práctica interna, "Antaranga Sadhana", y es ahí cuando comienza el proceso de autoconocimiento. Estando en las posturas se debe proyectar la consciencia hacia todo el cuerpo y también la respiración. Empezamos a observarnos conscientemente, y volvemos a descubrir que teníamos un cuerpo, miramos con detenimiento la tensión y la rigidez que hay en algunas partes...y entonces comenzamos a reencontrarnos con nosotros mismos y nuestras necesidades esenciales, surgen las primeras preguntas: ¿Qué es toda esta tensión? ¿Porqué esta rigidez?...y ahí comienza el proceso de cambio, el despertar, el darse cuenta. El Yoga te desnuda y enfrenta con vos mismo. Hacé tu práctica con devoción, amor y entrega. Viví en Yoga! Respirá el Yoga! Sé el Yoga!


Vivir es respirar y respirar es vivir. Curiosamente los Yoguis miden la duración de la vida humana por el número de respiraciones. Según el Yoga, nacemos con un número específico de respiraciones, y a través del control y regulación de la misma, y la práctica y dominio del Pranayama, podemos prolongar nuestra vida y mantenernos saludables. La respiración también está íntimamente ligada a la mente y las emociones. Controlando la respiración se controla y domina cuerpo, mente y emociones. Incluso el control sobre las funciones involuntarias se logra con el dominio de Prana. Los Yoguis avanzados, por medio de este dominio prefecto del Prana, pueden incluso someter cualquier función interna a su voluntad, suspender su respiración y detener su corazón por un período de tiempo y luego volver a activar dichas funciones. El Yoga es un sistema maravilloso y científico que nos lleva a la maestría de la vida...


Satsang significa "encuentro con la verdad", es cuando la vida nos regala la oportunidad de sentarnos a los pies del Maestro Espiritual entregando nuestro ego, y abriendo nuestro corazón para recibir de Él la Suprema Enseñanza del Yoga. Sabiendo que este camino es progresivo, comenzando con la práctica de asanas y respiración vital para purificar y sanar nuestro cuerpo y mente, adoptando con ello los yamas-niyamas. Luego esto hace posible las prácticas superiores de pranayama y dhyana, y entonces se debe profundizar en la filosofía y la vida espiritual, encontrando al Guru, "quien disipa la oscuridad y la ignorancia". Solo así nuestro camino culminará en la Realización.


Se Amoroso
Se Bueno
Se Generoso

Se Honesto
Se Valiente
Se Fuerte
Se Abierto
Se Flexible
Se Feliz
Se Libre
Se Belleza
Se Consciencia
Se Inspiración
Se Servidor
Se YOGUI


Es muy común en la mayoría de los casos, que cuando nos acercamos por primera vez a la práctica de yoga, al realizar las asanas (posturas), se manifiesten algún dolor, tensión, incomodidad o anomalía, y creemos que esto se debe al trabajo de la postura, pero esto no es así. La dificultad de realizar cómodamente un asana se debe en principio a los descuidos y maltratos que ha recibido nuestro cuerpo a lo largo de los años. Muchas veces somos inconscientes de las malas posturas que adoptamos en nuestra vida cotidiana, sin prestar atención al daño que provocamos en nuestros músculos, articulaciones y movilidad, y el cuerpo busca corregir esos errores ajustando a su vez otras partes del mismo, para compensar esos desequilibrios, generando otros. Entonces sucede que cuando comenzamos a practicar yoga, comenzamos a escuchar nuestro cuerpo y tomar conciencia que debemos cuidarlo y mantenerlo en optimo estado, ya que es nuestro vehículo, y por medio de él interactuamos con el mundo, nuestros semejantes y experimentamos la realidad. El yoga es un tónico que a largo plazo y si somos metódicos en la práctica, vuelve a restablecer nuestra salud, curando y fortaleciendo nuestro cuerpo, mente, emociones y capacidades.


¿Cuál es el proceso en la práctica del Yoga? La práctica de Yoga comienza por Asana, que consiste en el aprendizaje y ejecución de posturas y ejercicios físicos, que resultan en una terapia y tónico que progresivamente purifica y rejuvenece todo el cuerpo, órganos, sistema nervioso, etc. Esto da como resultado una profunda transformación, que no solo se refleja en un cuerpo más fuerte, flexible y con sus funciones armonizadas sino, que se traslada también al campo de la mente y la conciencia y a un cambio en los hábitos de vida (yamaniyama: normas regulativas) que llevan al sadhaka (practicante), a vivir una vida más plena, armónica y consciente, consigo mismo y su entorno.
El primer paso es desarrollar la conciencia corporal, trabajando con la estructura del cuerpo y descubriendo todas las posibilidades que esta nos ofrece. Esto se logra a través de un intenso trabajo que incluye: alineación, estiramiento, flexiones y retroflexiones, lateralización, torsión, asimetría y re-educación respiratoria; el cuerpo vuelve a recuperar su flexibilidad, movilidad y ligereza, y se tonifica todo el organismo. A nivel mental se recupera la confianza en sí mismo, la determinación y la voluntad. Comienza la integración de los planos físico, mental y emotivo.
Se profundiza luego el trabajo postural, incrementando la flexibilidad y el control. Entonces se incorpora el movimiento y la fluidez, cuerpo y mente se purifican intensamente, lo que fortalece la voluntad y cambia el carácter. Esto se traduce también en una mente más flexible que comienza a romper los patrones del miedo y la inseguridad, se desarrolla la creatividad, y la aceptación y adaptación a los cambios. La autoestima y confianza en sí mismo se establecen.
En una última instancia y con el devenir de la práctica, cuerpo, mente y espíritu se integran; el yogi entiende y sabe por experiencia propia, que todo es posible si se lo propone con seriedad y trabaja con férrea voluntad para alcanzar el objetivo. En esta etapa obtiene un cuerpo y mente fuertes y equilibrados, purificados por el fuego del Yoga (tapasya). Una firme voluntad y carácter, control sobre los sentidos, las emociones y deseos, y la ecuanimidad ante las experiencias y situaciones, sean benéficas o adversas.
Entonces se entra en la última etapa, la experiencia del Yo-Real, el Sí-Mismo esencial, el yogi vivencia y realiza que es un ser espiritual en una experiencia material; la naturaleza le revela sus secretos y alcanza la libertad y el conocimiento. Ya solo busca la plenitud del vículo y el servicio al Ser Supremo: Yogeshvara, el Señor del Yoga; Sri Hari, el amado de su corazón.


Existen muchas fantasías y conceptos erróneos con respecto a la meditación. Algunos esperan que al sentarse en un zafu van a comenzar a suceder cosas maravillosas, que van a flotar por los aires y van disparar rayos por los ojos. O que meditar “es poner la mente en blanco”. O que meditar es una forma de evadir la realidad. Todos estos, y otros conceptos son totalmente equivocados. La meditación es la herramienta por la cual se accede a la experiencia del samadhi, fin último del Yoga. Todas las otras técnicas preparan nuestro cuerpo y mente para la experiencia de la meditación. Sin meditación no hay Yoga. El Yoga no es una actividad gimnástica o un sistema de salud, el Yoga es una filosofía de vida cuya finalidad es integrarnos al Todo por medio del samadhi, y el medio es la meditación. Meditar es poner la mente bajo control, calmar sus modificaciones y concentrarla en sí misma. La mente nunca se pone en blanco. Para que surja la meditación el proceso es largo y requiere de esfuerzo y constancia. Lo primero que debemos hacer es lograr pratyahara, la introspección, retirar los sentidos de los estímulos externos, logrando esto surge dharana, la concentración. La mente salta de una idea o imagen a otra, y concentrarla en un mantra, tema u objeto, aquieta estas modificaciones. Después de mucha practica y tiempo, al dominar dharana abrimos la puerta para dhyana, la meditación, el observador y lo observado son uno, no hay objeto ni sujeto, y en el estado de profunda meditación surge el samadhi, el estado de plenitud y vínculo con el Ser Supremo.


Muchas veces, debido a situaciones que nos han hecho sufrir emocionalmente, o el estrés de nuestras ocupaciones y preocupaciones, o la tensión y presión de sostener lo que hemos logrado con tanto esfuerzo, pueden provocar que como un mecanismo de autodefensa cerramos nuestro corazón, convencidos de que así no sufriremos en lo absoluto, y entonces nos endurecemos y aislamos. Esto significa que hemos bloqueado nuestra energía, que esta dejo de fluir, y entonces en nuestro cuerpo comienzan a formarse corazas somáticas, provocando todo tipo de enfermedades, dolores, contracturas y más tensión. Sucede entonces que en nuestra práctica de Yoga, en un momento determinado, en alguna postura o movimiento comenzamos a llorar, reír, suspirar o bostezar profusamente, y sorprendidos no entendemos el porqué. Es que estamos liberando esa energía, que ella está volviendo a fluir, y nuestro cuerpo y organismo vuelven a equilibrarse con este restablecimiento del flujo de Prana. Por eso después de la práctica nos sentimos renovados, llenos de vitalidad y calma, comenzamos a mirar la realidad con nuevos ojos y a relacionarnos con nuestro entorno y semejantes desde otro lugar: el centro de nuestro corazón, la residencia de nuestro verdadero Ser.


Cuando abordamos nuestra práctica de Yoga, hacemos constante hincapié en la atención consciente, en estar en el aquí y ahora, en escuchar nuestro cuerpo y dejar fluir nuestra energía y sentimientos, en definitiva, en tomar contacto con nuestro verdadero Ser. Aquietar nuestra mente y trascender los constantes embates de nuestro Ego. Mediante la concentración, respiración y relajación, se busca que el practicante este plenamente consciente en el momento presente, y vaya entendiendo que desde ese lugar es la única forma real de relacionarse consigo mismo y el entorno, e ir mejorando su calidad de vida, tanto física, como mental y emocional. Nuestro objetivo es ir trasladando lo que vivenciamos y aprendemos en el Yoga hacia nuestra vida cotidiana, para de esa manera experimentarla más plenamente. No debemos quedarnos solo con nuestra hora de práctica, sino vivir en Yoga las 24hs del día!. Esto es posible si tenemos realmente un cambio de actitud, solo eso!. Ser positivos y encarar de esa manera todas nuestras actividades y relaciones, ser conscientes de cada detalle, desde nuestras posturas hasta nuestros pensamientos y actitudes, esto es vivir meditativamente. No vivir en el pasado, ni fantasear con el futuro. Vivir plenamente conscientes en el ahora. Solo así transformaremos nuestra realidad y entorno. Solo así realizaremos el Yoga!


Bajo ningún concepto podemos confundir Yoga con entrenamiento físico o simple gimnasia, o como ejercicios que modelan la figura, o como un entretenimiento o escapismo de la falsa realidad. ¿Porqué decidimos iniciarnos en Yoga? Porque nuestro corazón y espíritu claman sedientos de Verdad, Consciencia, Felicidad y Dicha Supremas! Debemos entender el Yoga y entregarnos a su proceso transformador y revelador. Habrá momentos buenos y momentos malos, pero no debemos huir a la primera señal de que en nuestro interior se está gestando un movimiento de apertura, purificación y liberación. Debemos mantenernos firmes, fuertes y decididos, para limpiar cada capa de nuestro Ser y abrirnos a la Verdad y la Realidad. No vinimos al mundo para vivir como animales o zombies que gastan sus días en la complacencia de los sentidos. No estamos acá solo para trabajar, consumir, comer y tener sexo; la vida es mucho más rica y profunda. Lo único que llenará tu vacío interior es el Ser, no el tener...el Yoga es maravilloso, nos colma de felicidad, armonía, bienestar, sabiduría, bienaventuranza y realización. El Yoga es el tónico perfecto para los tiempos que corren.


El Yoga no es asana. Asana es solo un herramienta. Sin involucrar la consciencia en la práctica de asana uniendo cuerpo, mente y respiración, se está realizando un simple ejercicio físico y no Yoga. Yoga es vínculo, unión. Si se está practicando con una actitud distraída, con la mente en alguna otra cosa, entonces las yogasanas no se convierten en meditación. Ser fuerte, flexible, estilizado, etc.; es solo un subproducto de la práctica. El objetivo del Yoga es psicológico, se ocupa de la mente; Maharishi Patanjali dice en los Yoga Sutras: "yoga citta vrtti nirodah", yoga es aquietar las fluctuaciones de mente. Sumergiendo la mente en el silencio tomamos contacto con la dimensión profunda del Ser. El Yoga nos da las herramientas para salir de la "modalidad de ignorancia" (ira, codicia, lujuria, miedo, egoísmo) y nos coloca en la "modalidad de consciencia" (amor, verdad, conocimiento, felicidad). El Bhagavad Gita dice: "yoga es equilibrio (samatva)". Para lograr este "equilibrio" o armonía, el Yoga comienza con asana y pranayama junto con la adopción de yamaniyama, que son las observancias y regulaciones que pondrán nuestras actividades y relaciones en armonía. Asana y pranayama purifican cuerpo y mente, eliminan las tensiones, desbloquean la energía para que Prana (la energía vital) fluya sin obstáculos y estemos saludables. Estando saludables en cuerpo y mente, podemos comenzar la verdadera práctica: antaranga sadhana, la práctica interna. Ahí comienza el Yoga, el vínculo con el Ser Real (espiritual) y el Ser Supremo. No hay ningún esoterismo en esto, la clave está en que realices el Yoga desde la respiración y no desde los músculos y articulaciones, desde la relajación y no desde la fuerza y la tensión, desde la conciencia y no desde la mente y el ego.


¿Qué somos?... esta es la pregunta que debemos hacernos, si es que queremos hallar y entender el sentido de la vida. ¿Quién soy?... está claro que no somos el cuerpo, este es solo un manojo de huesos, músculos, sangre, etc., es solo el vehículo con el que experimento la realidad a través de los sentidos. ¿Quién soy?... está también claro que no somos la mente. La mente está conformada por nuestros pensamientos y recuerdos y si detenemos estos procesos y no hay mente (como en los estados de concentración y meditación), ahí seguimos estando, vivos y conscientes. Entonces ¿Qué soy, quién soy?... si no queremos seguir viviendo en la modalidad de la ignorancia, el sufrimiento, la infelicidad, debemos ser muy serios en esta cuestión. Si queremos encontrar nuestra finalidad en la vida, el ¿porqué estamos, hacia dónde vamos, qué debemos hacer?...Estas preguntas no son difíciles de responder. No son enigmas esotéricos, sino una invitación a que descubramos la verdad que se oculta delante de nuestros ojos. "Se oculta" es una manera de decir, simplemente ocurre que nosotros no queremos "ver". Ese es el secreto: VER. ¿Porqué no queremos ver?...existen distintos motivos. Uno es que vivimos completamente absortos en la vorágine de la cotidianidad, devorados por el personaje que interpretamos en este juego, en esta MAYA o LILA. Otro motivo es que estamos completamente manipulados por la programación que le han hecho a nuestros cerebros, por medio de la educación, las costumbres, los hábitos, la tradición y un largo etc.; pero el principal motivo es el miedo. El miedo de perder la seguridad y el sentido de pertenencia. Desperdiciamos nuestras vidas en la búsqueda de seguridad, con todas las implicancias que abarca esta palabra, sin darnos cuenta de tamaño absurdo ya que esta no existe, es una ilusión y fantasía que nos hemos creado por no ver que simplemente "somos", no "tenemos". Perdemos el tiempo buscando "tener" distintas seguridades y no vemos la simple maravilla de que la plenitud, felicidad y bienaventuranza está en el "Ser" y Servir.


El Hatha Yoga no tiene ningún secreto sino más bien una clave: Prana. La respiración es el medio o vehículo para conquistar el Yoga. Esta funciona como un arnés que une cuerpo, mente y espíritu. En la práctica de Vinyasa, se acompaña la respiración con movimientos fluidos y armoniosos, coordinando nuestra energía y nuestra intención. Se fluye de una asana a otra por medio de movimientos específicos de transición realizados a través de la respiración; y en la permanencia en cada asana, se conquista cuerpo por medio de la respiración, purificando, limpiando, filtrando... Entonces si preguntan ¿Qué es el Yoga?, una definición que podemos dar es: Respirar. Yoga también significa vínculo o unión, y cuando experimentamos y vivenciamos su práctica la primera realización que obtenemos, es que por medio del Prana o respiración se alcanza la firmeza y estabilidad, se conquista la mente y los sentidos, y se armonizan las emociones, fluyendo a un estado de paz, equilibrio y ecuanimidad. Entonces si querés entender que es el Yoga, cuáles son sus procesos y cómo trabaja, simplemente conectate con tu respiración...solo respirá.


El Yoga es un método científico, no solo de salud sino también de desarrollo personal. Cuando se inicia una práctica regular, en poco tiempo notamos los amplios beneficios que aporta para enriquecer nuestra calidad de vida, mejorando nuestra salud física, orgánica, mental y emocional. La práctica o Sadhana, comienza con las posturas (asanas), mejorando la salud de nuestro vehículo físico, para después abordar prácticas más sutiles como la respiración vital (pranayama) y meditación (dhyana). En lo que respecta a la práctica de yogasanas (posturas de yoga), es invaluable y milagroso el aporte de su práctica regular a nuestra vida. La diferencia entre la gimnasia y otros tipos de entrenamiento físico y el Yoga, es que los primeros realizan un trabajo violento sobre los músculos, mientras que el Yoga no, y de esta manera trabaja en forma más completa y profunda, a través de la conciencia corporal y la respiración vital, yendo más allá. El desarrollo muscular no es sinónimo de que el cuerpo esté sano. Estamos saludables cuando todos órganos funcionan correctamente y nuestro cuerpo mantiene su flexibilidad, sobre todo de la columna vertebral. En Yoga los movimientos son lentos, graduales, coordinados con una respiración adecuada y relajación, haciéndonos tener plena conciencia de nuestro cuerpo y organismo. El Yoga trabaja con movimientos simples de las articulaciones y la espina dorsal, junto con respiraciones profundas. Los ejercicios yóguicos conceden importancia a la columna vertebral y otras articulaciones, evitando el endurecimiento de los ligamentos, manteniendo la elasticidad de las arterias y músculos y la flexibilidad. Un practicante de Yoga, incluso en edad avanzada, mantiene la flexibilidad de su columna y ligamentos, el buen funcionamiento de su organismo y su cuerpo fuerte y saludable. Longevidad y salud, son solo algunos de los beneficios de esta milenaria ciencia.


Prana es la energía vital. Es la fuerza que todo lo anima, y en el ser humano en particular rige todas las funciones físicas y mentales. Conquistando el prana, se conquista el cuerpo y la mente. Absorbemos el prana a través del Sol, el agua y los alimentos sattvicos (puros), pero la fuente principal de prana es el aire. Por eso es fundamental perfeccionar la respiración tal y como se enseña en el Yoga, e ir avanzando en nuestra práctica de modo tal que podamos comenzar con el arte del pranayama. Vale esta aclaración ya que no se debe, ni puede, comenzar pranayama hasta que el cuerpo y la mente tengan cierto grado de estabilidad, fortaleza y purificación, que se obtienen como resultado de la práctica de asanas y vinyasas, y el cumplimiento de las normas regulativas (yamaniyama). Pranayama nos dará una vida más sana y longeva y progresivamente nos irá llevando a la conquista de los aires vitales y la meditación (dhyana). Todas las técnicas del Yoga están diseñadas para armonizar el prana, y por medio de ellas el shadaka o yogui, aprende a utilizar conscientemente esta energía. Pranayama intensifica la vitalidad, mejora las defensas del organismo, armoniza los estados emocionales, conquista la mente y desarrolla las facultades internas. Pranayama significa "expansión" o "control" de la energía vital. Estas prácticas se complementan con mudra y bandha, lo que viene a significar "sellar" y "fijar" la energía. Estos son procedimientos neuromusculares con los se aplican ciertas contracciones de grupos musculares, sobre zonas específicas, lo que potencia el efecto del pranayama y estimula los plexos nerviosos, contraparte física de los chakras o centros sutiles.


La base de la práctica yóguica es la atención consciente. Cuando se inicia su práctica, lo normal es hacerlo por los ejercicios físicos, esto es, la ejecución de asanas y vinyasas. ¿Porqué?, porque lo primero es trabajar con la parte "burda" o "material", para luego poder acceder a lo "sutil" y "espiritual". Lo primero que hacemos es tomar conciencia de nuestro cuerpo, conocerlo, escucharlo, estudiarlo, experimentar sus capacidades y posibilidades. Amigándonos con él y aceptándolo, para luego trascenderlo e ir más allá. No somos el cuerpo, así como tampoco el cerebro. Somos entidades espirituales que utilizamos la materia (cuerpo y cerebro), para experimentar la realidad burda a través de los sentidos. En lo que respecta a los comienzos de la práctica del Yoga, adquirir conciencia corporal es fundamental, y esa es la herramienta por medio de la cual desarrollamos todo lo demás. Lo primero es aprender a vincular la mente con la respiración y el movimiento. Por medio de las asanas (posturas corporales), el vinyasa (movimientos concientes) y el pranayama (respiración vital), vamos subiendo de la más burdo a lo más sutil; pasando de lo mental a lo espiritual. Vamos desarrollando y profundizando nuestra capacidad de introspección (pratyahara), concentración (dharana) y meditación (dhyana), aplicando así lo que se conoce cono Ashtanga Yoga, los ocho "miembros" o "técnicas" del Yoga. El Yoga provee las herramientas para descubrir y entender que somos, cual es el sentido de la vida, y que somos el reflejo y expansión de algo que está más allá, y de lo cual todo emana. Porque nada viene de la nada, todo tiene su Causa Original. Yoga significa "vínculo"...vínculo con lo Supremo...por supuesto y demás está decir, que no podemos negar cual necios estas afirmaciones, máxime cuando tenemos a mano las herramientas con las cuales experimentarlas y realizarlas, y estas están dadas en el Sagrado Yoga. Así que la invitación está hecha!...


Actualmente, y sobre todo en occidente, hay una alarmante y morbosa desvirtuación del verdadero sentido, objeto y finalidad del Yoga. Se ha desvirtuado y desdibujado la profunda dimensión y alcance de esta incomparable ciencia, que nos fue legada desde tiempos inmemoriales, en tradición parampara y gurukula por los grandes Rishis y Sabios, que desarrollaron sus técnicas por medio de la experiencia e investigación científica y metódica de las mismas.
Tomemos el ejemplo más significativo, las yogasanas. Las asanas son una parte integral de un conjunto de técnicas yóguicas, conducentes a la autorrealización, la trascendencia y el vínculo con el Ser Supremo. Si!, la finalidad del Yoga es de índole mística, aunque muchos se ocupen de "ocultarlo".
Se han sacado las asanas del contexto del Yoga, desvirtuando su finalidad, para llevarlas al ámbito de la gimnasia y el entrenamiento físico, enseñando una forma incorrecta de práctica, y subiéndose así a la moda de la sociedad actual del culto a la estética y el físico, destilando y desdibujando el Yoga y su verdadero objetivo: la purificación y trascendencia de cuerpo, mente y conciencia.
Otro ejemplo aberrante es el Tantra. Se llama Tantra y se difunde como tal, a técnicas sexuales que ensalzan la complacencia de los sentidos, sacando de contexto la finalidad de las mismas, las cuales son solo una pequeña parte de un todo mucho más complejo y profundo que es el Tantra. El Tantra no es tener "relaciones sexuales indefinidamente y sin quedar exhausto", esto es desconocer por completo lo que es el Tantra. El tantra es una forma de vida. Este utiliza ciertas técnicas yóguicas y pone el acento en los Yajñas o ritos, y dentro de este marco se encuentra el maithuna, la sacralización de la sexualidad con fines trascendentes. Una tergiversación de esto último es lo que se difunde en occidente como Tantra.
Y me permito citar un ejemplo más, la Meditación. Bajo este rótulo se han empezado a difundir metodologías que poco y nada tienen que ver con la meditación; ni el porqué, como y para que se medita. En este sentido, la corriente denominada "New Age", ha generado un sin número de confusiones acerca de la meditación.
Debemos comenzar a defender y cuidar la pureza del Yoga, su filosofía y verdadera naturaleza.
Yoga es unión, vínculo. ¿Con qué o quién? con el Ser Supremo. Así está expuesto en el Shastra, las escrituras sagradas que son la fuente del Yoga.
La práctica comienza con el sistema óctuple, conocido como Ashtanga Yoga: yamaniyama (regulaciones y normas de conducta), asana (posturas para purificar el cuerpo), pranayama (dominio de la energía vital), pratyahara (control de los sentidos), y lo que se conoce como samyama: dharana, dhyana y samadhi (concentración, meditación y trascendencia). Una vez que el yogui está establecido y realizado en estas ocho técnicas, comienza una práctica superior de nueve procesos para alcanzar la meta última de la existencia: el vínculo con lo Divino.
Estos nueve procesos implican: sravanam (escuchar los nombres del Divino), kirtanam (cantar los nombres del Divino), smaranam (meditación en Dios o Sus actividades), pada-sevanam (servircio a los pies del Divino), arcanam (adoración y devoción), vandanam (orar y glorificar al Divino), dasyam (volverse un siervo del Ser Supremo), sakhyam (volverse un amigo del Señor Supremo) y atma-nivedanam (entrega y rendición absoluta al Divino). Por medio de estos procesos, el yogui sale de la modalidad de la ignorancia y alcanza la elevación espiritual y una vida superior. Así vemos que la finalidad del yoga y sus procesos o técnicas, es la vinculación del alma individual con el Ser Supremo. Yoga es espiritualización de la vida.


La base y los comienzos de las prácticas yóguicas, son el trabajo con el cuerpo, el movimiento y la respiración. Esto es así, porque debemos ir progresivamente de lo más burdo a lo más sutil. Pero sin purificar nuestro complejo cuerpo-mente, es imposible abordar las prácticas superiores del Yoga. Entonces, es requisito en principio trabajar coordinadamente con la mente, el cuerpo, la respiración y el movimiento, potenciando nuestra energía, armonizando y equilibrando todos los aspectos externos e internos de nuestro ser, aspirando a una vida más armoniosa, saludable y consciente; una Vida Superior. El trabajo coordinado de la respiración con el movimiento para la práctica de las yogasanas, genera un estado de relajación y paz interior, con plena conexión del momento presente, de lo que sucede en el aquí y ahora, observando los procesos físicos y mentales que suceden en la práctica. De esta manera, vamos logrando un estado meditativo, donde la atención y la alerta se mantienen en un flujo constante, lo que da como resultado una mente más lúcida y ecuánime, y esto, beneficiará todos los aspectos de nuestra vida, desde la toma de decisiones hasta el control de los sentidos y las emociones. En lo que se refiere al control de los sentidos, es clave para acceder a los estadios superiores del Yoga. Una mente no pacificada, inquieta, llena de excitación, desarmonía emocional y apego al disfrute de los sentidos, nunca podrá experimentar, vivenciar y realizar los estadios del Yoga Superior.


No está de más insistir una y otra vez, sobre como debe abordarse la práctica del Hatha Yoga (yoga físico), en cualquiera de sus modalidades o estilos. No se debe perder el verdadero sentido y objetivo de su práctica, que justamente y aunque parezca contradictorio, no es "físico". El Yoga no es gimnasia, no es tampoco gimnasia modeladora o algún tipo de terapia estética. Para todo eso están los clubes deportivos, gimnasios o el spa. El Yoga es un proceso complejo y profundo, cuya finalidad es transformar integralmente al ser humano en sus tres aspectos: físico-mental-espiritual.
Este proceso de transformación, comienza con la purificación, sanación y perfección del complejo cuerpo-mente. El cuerpo es el vehículo por medio del cual el Ser experimenta e interactúa con la realidad, por medio de los Gñaneindriyas (órganos de conocimiento) y Karmendriyas (órganos de acción).
Y aquí es donde radica el sentido del Yoga físico, mantener el cuerpo con el cual nos desenvolvemos en óptimo estado, haciendo que el proceso transformador nos vaya acercando a experiencias más sutiles, llevándonos hacia la "liberación" (moksha). ¿Pero liberación de qué?; de la identificación de los sentidos con la materia, de seguir enredándonos en Maya (la ilusión de la experiencia material) y así acercarnos a la dimensión espiritual, que es nuestra "verdadera realidad". El Yoga enseña que somos entidades espirituales (jivas) encerradas en cuerpos físicos, y estamos en esta existencia para conocer el sentido de la vida y de que o quién está detrás de ella, y así vincularnos con ese Ser Superior, de quién somos una pequeña expansión, y ponernos a Su servicio.
Dice el Bhagavad Gita:
“kayena manasa buddhya
kevalair indriyair api
yoginah karma kurvanti
Sangay tyaktvatma-shuddhaye”
“Los yogis, abandonando el apego, actúan con el cuerpo, la mente, la inteligencia, e incluso los sentidos, únicamente con el fin de purificarse”.
Dicho esto, ¿cómo abordamos entonces la práctica?. El Yoga físico es solo un pequeño aspecto de todo lo que la Ciencia del Yoga nos ofrece, y exaltarlo, enaltecerlo y creer que la complejización de su práctica es el objetivo, es un lamentable error, una gran caída, una tremenda ignorancia sobre lo que se está haciendo y porqué; y en última instancia una gran pérdida de tiempo.
La práctica debe abordarse no con los músculos y articulaciones, sino con la consciencia, la respiración y los sentidos bajo control. Las yogasanas (posturas) no se perfeccionan externamente o estéticamente, como es la obsesión actual en nuestra cultura occidental, sino internamente. Claramente se dice en los Yoga Sutras: "sthira sukham asanam". Esto viene a significar que "la postura debe ser cómoda y estable". Esa es la perfección de una postura, poder mantenerla por largo tiempo, en un estado de relajación interna y externa, con el flujo respiratorio regulado y armónico, y con plena conciencia de las sensaciones y procesos que suceden en el cuerpo y la mente.
Para auxiliarnos en este proceso, contamos con herramientas básicas y fundamentales, que deben aprenderse y perfeccionarse. Estas son: la respiración Ujjayi, por medio de la cual sometemos la respiración y la mente bajo un control consciente. Los Drishtis, puntos focales de atención, con los cuales se mantiene una concentración constante producto de mantener la mente quieta en un punto, y los Bandhas, que son sellos y puntos de fijación interna, que van acompañados de las diferentes Kumbhakas o retenciones.
Perfeccionar estas técnicas, es perfeccionar asana, que es apenas uno de los aspectos básicos del Yoga con la finalidad antes expuesta. Esto trae un gran beneficio a la salud física y mental, manteniendo los músculos y articulaciones en óptimo estado, los órganos internos saludables, y el resto de los sistemas: nervioso, endocrino, circulatorio, digestivo, etc., completamente armonizados y saludables.
De esta manera, se trasciende lo burdo, y surge un natural desapego hacia lo físico o material, y entonces comenzamos a acceder a la búsqueda Superior. Por medio del estudio de la filosofía, la práctica de la meditación y el canto de los mantras, todo esto bajo una guía adecuada de Guru-Sadhu-Sastra, iniciamos el camino de retorno, la vuelta a casa...la vuelta al Espíritu...el Alma Eterna y Servidora del Ser Supremo.
Dice en el Bhagavad Gita:
“tad-buddhayas tad-atmanas
tan-nishtas tat-parayanah
gacchanty apunar-avrittim
jñana-nirdhuta-kalmashah”
Lo que significa: “Cuando la inteligencia, la mente, la fe y el refugio de uno están todos fijos en el Supremo, uno se limpia por entero de los recelos a través del conocimiento completo, y prosigue así por el sendero de la liberación, sin desviarse”.


UNA REFLEXIÓN POR EL DÍA DEL YOGA con motivo de establecimiento oficial a partir del 21 de junio de 2015, por la O.N.U. y el gobierno de India:
Hoy es el "Día del Yoga". Si esta "nueva iniciativa" sirve para acercar y hacer conocer a las personas el verdadero sentido de esta milenaria ciencia, bienvenido sea. Tengamos siempre presente que el Yoga, ante todo, es una sadhana espiritual, la ciencia que conduce al individuo a vincularse con el Ser Supremo y alcanzar la modalidad de ser un servidor de Su Propósito y Voluntad Divina.
Con esta finalidad, nos aclara y define Maharishi Patanjali en los Yoga Sutras: "Yoga Citta Vṛtti Nirodha", o sea, "Yoga es detener las fluctuaciones de la mente". Esto viene a significar que debemos trascender nuestro Ego Falso, si queremos alcanzar una Vida Superior y realizar el Yoga.
Sri Krishnamacharya, hace la siguiente observación en un comentario al Yoga Sutra, cap.1 verso 2: "Otra definición para Citta Vṛtti Nirodha es Dhyānam (meditación), el estado de la mente en que el individuo se focaliza, visualiza y permanece con Īśvara (Dios)".
Por lo tanto, vemos que la verdadera meta del Yoga, es el Vinculo con lo Supremo, y no alguna otra cosa con las actualmente la cultura occidental está desfigurando, desdibujando y tergiversando al Yoga, de su finalidad original.
En el Bhagavad Gita, Krsna (que es Īśvara mismo), concluye diciendo a Arjuna: "Deja todo y entrégate a Mi". Esto quiere decir, que la meta Suprema del Yoga, es la entrega y el servicio devocional a ÉL y Su Propósito Divino.
Comparto por último unas palabras de Srila Paramadvaiti Swami: "La palabra «Yoga», hoy en día es bastante conocida en todo el mundo; sin embargo, poca gente comprende realmente su historia, su esencia, beneficios, y todo cuanto este sistema puede ofrecerle a la humanidad. Para comprender mejor el Yoga, debemos empezar por su definición, la palabra Yoga proviene de la raíz sánscrita YUG, que significa: unión, vínculo, conjunción. Unión con nuestra Realización Interior. Unión con la Armonía Suprema. Esta meta del Yoga debe ser entendida por todos los estudiantes desde el principio para que puedan ser guiados gradualmente en su desarrollo desde los inicios de la Conciencia Espiritual hasta los niveles más elevados de Conciencia Divina."


El Yoga se inicia como un viaje que nos lleva de lo más burdo a lo más sutil. ¿Y como comienza este viaje?, con un intenso trabajo de sanación y purificación física y mental, por medio de ejercicios físicos, respiratorios y meditativos, y la adopción de una dieta natural y saludable (sattvica). ¿En que se diferencian estas prácticas iniciales de otras prácticas físicas?, en que el Yoga es la integración consciente de la mente, la respiración, el movimiento y el cuerpo. Su práctica seria (sadhana), nos lleva a una vida superior. Nos lleva a vincularnos (yoga), con lo Supremo.


La finalidad del proceso yóguico, es el desapego, la renuncia, la entrega y el servicio, es dejar el ego falso para ser instrumentos del Propósito Supremo. Es transformarse en semillas del Amor Divino, para cultivar la Verdad en los corazones y cosechar realizaciones.


Dios no existe en la forma de un anciano que sentado en una nube escucha nuestras súplicas, y soluciona nuestros problemas haciendo milagros. Somos nosotros quienes debemos manifestar lo Divino, realizándonos y transformándonos. Solo así se manifestará Dios.


"El camino de la meditación no es un circo espiritual" decía Paramahansa Yogananda. De esta manera llamaba la atención el maestro, a los practicantes principiantes que abandonan la práctica diaria de la meditación por no obtener experiencias inmediatas y espectaculares de trances o visiones. La meditación es un camino y un proceso largo y arduo, pero sus beneficios se sienten y perciben desde el primer día, en la forma de una profunda sensación de paz, relajación, armonía, y una mente más clara y atenta. A nivel subconsciente y energético la meditación irá preparando el terreno, arando el campo surco a surco, para cuando sea llegado el momento en que la semilla crezca y el fruto madure, para dar el salto superior y transformador de la conciencia y la forma de concebir la vida.


Debemos insistir una y otra vez, de manera incansable, en remarcar ciertos aspectos básicos de yoga abhyasa (práctica yóguica). La finalidad de esta insistencia, es preservar la pureza y verdadero objetivo del Yoga, ante el abordaje erróneo y hasta mal intencionado, que se realiza de esta Sagrada Ciencia en los tiempos que corren, desdibujando y desfigurando la finalidad con la que fue concebida y desarrollada por grandes Sabios a través de los siglos.
Es habitual ver incluso, y de manera alarmante, como se sacan del contexto progresivo del proceso yóguico, ciertas técnicas que son exaltadas y mal abordadas, y así difundidas y enseñadas por personas que nada entienden de Yoga, ni mucho menos llevan una vida basada en sus principios. Pero como reza el dicho: “por sus frutos los conoceréis”, y nadie puede dar o transmitir lo que no ha experimentado, vivenciado o realizado.
En los tiempos que corren, en los cuales lo banal, frívolo y superficial, y la obsesión absurda por la estética, y el culto al cuerpo y la imagen, han hecho creer a las personas que valen por cómo se ven y no por lo que son. Que valen por su apariencia y no por su esencia. Y en medio de este culto al materialismo y la sensualidad física, el Yoga también ha sido una víctima.
En este sentido, insisto en compartir ciertas observaciones sobre uno de los aspectos del Yoga conocido como Hatha Yoga, o “yoga físico”. En primer lugar, este término es genérico y engloba distintas metodologías de prácticas y abordajes, si bien es cierto que existe un Hatha Yoga “tradicional”. Uno de los métodos del Hatha Yoga que más se ha puesto “de moda” en la actualidad es el Vinyasa Yoga o yoga dinámico, y sus distintos estilos de práctica. Esto ha hecho que surjan cantidad de pseudo-yogas basados supuestamente en sus principios, o estilos de práctica que sacan ciertas técnicas del método original, como una excusa para “fabricar un producto” que poco y nada tiene que ver con el Yoga, su práctica y finalidad. Se “vende” una metodología de entrenamiento físico que propone aventura, diversión y entretenimiento, pero que muy lejos está de tener alguna relación con el Yoga, sino más bien con lo lúdico. No digo con esto que esté mal que la gente busque entrenarse, divertirse, etc., pero llamemos a las cosas por su nombre o inventemos uno nuevo, pero no digamos: “Yoga”, porque Yoga es vida espiritual, el Yoga es místico y esotérico, el Yoga es la ciencia para vincularse con Dios, y para la autorrealización. También merecería un párrafo aparte, la profanación de los mantras sagrados, que son utilizados como entretenimiento de “rave” o ritmos bailables al servicio del más frívolo pasatiempo.
En principio es fundamental remarcar, que la práctica de yogasanas no tiene como fin el entrenamiento físico, no es una gimnasia modeladora, ni tampoco el complejizar su ejecución es la finalidad última del Yoga, y como irónicamente dice una de mis instructoras: “…los bebés entonces nacen autorrealizados, porque pueden pasarse la pierna detrás de la cabeza..”. El Yoga, es mucho más amplio y profundo, y las técnicas psico-físicas de las que se vale, son solo una etapa, inicial incluso, que tiene como objeto preparar el complejo cuerpo-mente, para las prácticas superiores. El Yoga es vida espiritual, no un entrenamiento gimnástico. El Yoga es la más importante, profunda y hermosa búsqueda que podemos realizar en nuestras vidas.
Quiero decir con esto, que si usted tiene como inquietud entrenarse y lograr una buena figura, aumentar su resistencia aeróbica, si está muy preocupado por su imagen y estética, si busca entretenimiento y excitación, etc., lo indicado y recomendable es que asista a un gimnasio, y no a un Ashram o Shala. Ahora bien, si sus inquietudes son saber quién es, porqué está aquí, de dónde viene y a dónde va, cuál es la finalidad de la existencia, entonces tiene las intenciones correctas con las cuales acercarse al Yoga. Porque el Yoga, es la ciencia que le proveerá las herramientas para encontrar esas respuestas. El Yoga llenará su vida de propósito, felicidad y plenitud.



UNA PEQUEÑA REFLEXIÓN A MODO DE LLAMADO DE ATENCIÓN A LOS AMIGOS CIENTÍFICOS: Es a veces tragicómico y decepcionante, ver la poca voluntad de indagación y de trascender la fronteras de lo supuesto y desconocido, que tienen la mayoría de los científicos materialistas. Salvo claro está, algunos pocos y contados casos que los hay, de científicos que han derribado las barreras que separan la ciencia y la mística, y de ese modo están haciendo grandes avances y descubrimientos, sobre todo en el campo de la física y mecánica cuántica; la mayoría de estos científicos siempre hacen comentarios burlones, despectivos o hasta de censura y menosprecio hacia lo místico o metafísico. Ellos suponen, que si Dios o lo Divino no aparece en los instrumentales de sus laboratorios, entonces los principios de la filosofía mística son vanas fantasías o especulaciones alocadas y delirantes.
Sin embargo, la ciencia mística (si, digo ciencia), tiene una metodología precisa y científica. Y siguiendo y poniendo en práctica sus principios científicos, se puede llegar fácilmente a la experiencia, comprobación y vivencia de los principios Superiores que predica, enseña y promueve. La mística es una ciencia exacta, con un método preciso, que conduce al conocimiento y la realización. Claro está, por otros medios que no son los de la ciencia materialista, pero que son tan o más válidos que los de esta.
El problema con los científicos materialistas y con quienes se llaman ateos o desmerecen la filosofía y ciencia mística, es que no están dispuestos a adoptar la metodología por medio de la cual se puede acceder a sus realizaciones. No están dispuestos a hacer los sacrificios necesarios y seguir la metodología que lleva a adquirir tales realizaciones. Por lo tanto, lo censurable y absurdo, es que se critique lo que no se conoce por experiencia directa, ya que para poder sacar una conclusión, primero se debe indagar para conocer, conocer para saber, y saber para poder juzgar y sacar conclusiones.
La invitación de los místicos siempre está abierta, pero debe haber predisposición y buena voluntad del otro lado, para adoptar las prácticas y metodologías que conducen al conocimiento y la realización...




Quiero compartir algunas reflexiones, que vinieron a mí luego de escuchar un Satsang de mi Siksa Guru. Existe una premisa importante en el marco de la práctica yóguica (yaugika sadhana) y la vida espiritual, en la que hacen hincapié tanto las Escrituras como los Maestros: Tapasya o Tapas. Los significados más importantes que se dan a Tapas son “austeridad”, pero también acepciones como "fuego" o "conocimiento". Más allá de las complejidades e interpretaciones del sánscrito, Tapasya se entiende en el marco de la sadhana (práctica), como la realización de austeridades para purificar el cuerpo y la mente, para “quemar en el fuego del conocimiento”.
Ahora bien, no debe interpretarse esto como si fuera una disciplina basada en los padecimientos, sacrificios y represiones, sino más bien comprender que cuando el Guru o el Shastra (textos), nos indican "Tapas", es una invitación a poner en movimiento la fuerza de voluntad para trascender (o "sacrificar") el falso ego.
La manera correcta de comprender y aplicar este principio de "Tapasya", es que la mejor austeridad que podemos hacer, es controlar nuestros sentidos. Sólo a través del control de los sentidos, podemos alcanzar la meta superior que nos propone todo Yoga: purificación, simpleza, ecuanimidad, equilibrio, paz, salud, vitalidad, sabiduría... en fin, alcanzar la autorrealización.
El control de los sentidos es la más difícil e intensa de las sadhanas, pero sin ello, es imposible alcanzar la meta del Yoga. Una persona entregada a satisfacer desmedidamente su mente, deseos y sentidos, nunca podrá alcanzar la perfección del Yoga: purificar su mente y corazón para despertar el Amor Divino, el vínculo (yoga) con el Supremo.
Sólo a través del control de los sentidos, podemos aspirar a una vida Superior. Sólo aniquilando nuestro ego podemos aspirar a ser mejores, más plenos, sabios y amorosos.
Tapasya, entendida como el control de los sentidos, es una tarea titánica que debe aplicarse en todo momento y circunstancia, no solo en nuestro vínculo con el mundo externo, sino también y sobre todo, con nuestro mundo interno, tanto al relacionarnos con nuestro entorno, como cuando estamos sobre el mat de Yoga o el asiento de meditación. Tapas, entendida como el control de los sentidos, es estar vigilantes y atentos en cada momento y en cada circunstancia, a nuestras reacciones y movimientos internos, producto de la interacción de nuestra mente con el entorno y las personas.
El método más efectivo para "Tapas", es mantener nuestra meditación, aferrados internamente al mantra, en todo tiempo, lugar y circunstancia. Realizar todas las acciones desde ese refugio interno: el canto del mantra, los Santos nombres del Supremo. Así, con esa sagrada herramienta, podemos actuar según la Voluntad Superior, sin enredarnos, con lucidez e inteligencia. Sin esperar ningún resultado, ganancia o recompensa por nuestros actos, siendo simplemente "instrumentos" o "herramientas", en las manos del artífice Supremo. Así no se generan nuevos karmas o deudas, y pueden comenzar a purificarse nuestra mente y corazón.
Como bien decía Srila Prabhupada: "Vida sencilla, pensamiento elevado".
Aquí algunas instrucciones de Srila Sridhara Maharaj: “…Tienes que morir completamente a lo que eres en el presente. Tienes que colocar tu falso yo en el fuego y permitir que la impureza sea eliminada. Entonces se manifestará el oro puro con su deslumbrante color. Por supuesto, el alma no muere, pero todas esas cosas mezcladas: La mente, el cuerpo y muchas otras falsas aspiraciones, serán reducidas a cenizas por el fuego de la dedicación. Así, muere para vivir en el mundo real (…) Hemos de abandonar nuestra vida material y todos nuestros hábitos materiales: Si deseamos vivir en verdad, nuestro modo de ser actual tendrá que morir. Tendremos que renunciar a nuestro ego falso. En el ego se acumulan, en formas sutiles, nuestros hábitos materiales provenientes de diversos nacimientos, no sólo de la experiencia adquirida en nacimientos humanos, sino incluso en nacimientos animales, nacimientos como árboles y tantos otros nacimientos. Conciencia de Krishna significa la disolución total del ego falso. Esa figura egoísta e inventada que hay dentro de nosotros es nuestra enemiga. El verdadero yo está enterrado, sin esperanza, bajo el ego falso, tan profundo es el abismo de nuestro olvido, que ni siquiera sabemos quiénes somos.”
Por último, algunas máximas de la "Fuente Suprema", el Bhagavad Gita:
Bg 18.23 - 28:
— La acción que es regulada y que se realiza sin apego, sin amor ni odio, y sin el deseo de obtener resultados fruitivos, se dice que está en el plano de la modalidad de la bondad.
 — Pero la acción que realiza con gran esfuerzo aquel que busca complacer sus deseos, y la cual se ejecuta por un sentido de ego falso, se denomina acción en el plano de la modalidad de la pasión.
 — La acción que se ejecuta en medio de la ilusión, haciendo caso omiso de las disposiciones de las Escrituras y sin preocuparse por cosas futuras tales como el cautiverio, la violencia o la aflicción que se les cause a otros, se dice que está en el plano de la modalidad de la ignorancia.
 — Aquel que cumple con su deber sin asociarse con las modalidades de la naturaleza material, sin ego falso, con gran determinación y entusiasmo, y sin vacilar ante el éxito o el fracaso, se dice que es un trabajador que está en el plano de la modalidad de la bondad.
 — El trabajador que está apegado al trabajo y a los frutos del trabajo, deseando disfrutar de esos frutos, y que es codicioso, siempre está envidioso, es impuro, y lo mueven la alegría y la tristeza, se dice que está en el plano de la modalidad de la pasión.
 — Y el trabajador que siempre está dedicado a un trabajo que va en contra de las disposiciones de las Escrituras, que es materialista, obstinado, engañador y experto en insultar a los demás, que es perezoso, siempre está malhumorado y es moroso, se dice que está en el plano de la modalidad de la ignorancia.
Bg 18.49 — Aquel que es autocontrolado, que está desapegado y que hace caso omiso de todos los disfrutes materiales, puede alcanzar por medio de la práctica de la renunciación la etapa más elevada y perfecta, en la que se está libre de las reacciones.
Bg 18.51-53 — Habiéndose purificado por medio de la inteligencia y controlando la mente con determinación, renunciando a los objetos que complacen los sentidos, estando libre de apego y odio, aquel que vive en un lugar recluido, que come poco, que controla el cuerpo, la mente y la facultad de hablar, que siempre está en trance y que está desapegado, que está libre del ego falso, de la fuerza falsa, del orgullo falso, de la lujuria, de la ira y de la aceptación de cosas materiales, que está libre del sentido falso de posesión y que es apacible: una persona como ésa sin duda que es elevada hasta la posición de la autorrealización.


Los Vaishnavas tienen como su sadhana principal "bhakti dhyanam", esto es "servicio devocional" o "meditación". Absortos en hacer correr las cuentas ​del Mala ​con el Mantra Sagrado, crean con su Japa un puente para cruzar el océano de las aguas turbulentas de la mente y los rápidos de las corrientes de los sentidos y así llegar al otro lado de la orilla, a la Tierra Bendita, a los pies de loto del Señor Vishnu. Ellos también son Shaktas, pues saben que sólo por la misericordia de Srimati Radharani pueden conocer a ​Sri ​Krishna.


En el Yoga hay tres “niveles” de practicantes: principiante, intermedio y avanzado.
El principiante está lleno de entusiasmo, voluntad e intención. Está abierto y atento para aprender, entender, experimentar, vivenciar y sentir. Su única expectativa es superarse, ser mejor persona, sentirse pleno y conectado, ser un poco más sabio, compasivo, tolerante, menos egoísta, más voluntarioso y servicial cada día. Encontrar armonía, equilibrio, paz y bienestar. Busca las respuestas a los grandes interrogantes sobre quién es, cuál es el propósito de la existencia, qué es la vida y cómo alcanzar un plano superior y trascendental, cómo vincular su Ser con el Ser Supremo y cómo servir a un propósito superior…
El intermedio comienza a afianzarse en su camino, se siente más firme y seguro, está aprendiendo, entendiendo y experimentando por vivencia propia. Siente que está conociendo y eso le da más entendimiento y apreciación. Comienza a experimentar los efectos de su práctica y aprendizaje, con lo cual se hacen presentes en su personalidad la tranquilidad, la empatía, la compasión, el sentido del servicio y la buena predisposición para con su propio proceso como para los sucesos en su entorno. Puede ahora ver su falso ego cara a cara y desafiarlo. Comienza a descubrir su verdadero Ser y a comprender e intuir que hay un Propósito Superior al cual estamos sujetos y del cual dependemos. Su cuerpo y mente se purifican, se vuelven más sanos, fuertes, armoniosos y luminosos, y su personalidad irradia entusiasmo, alegría y bienestar.
El avanzado está cerca de la meta, la siente, la huele, la palpa, la ve. Comienza a experimentar las realizaciones que son el fruto de todo su voluntarioso esfuerzo. Ha ido de lo burdo a lo sutil. Su cuerpo y su mente ahora son luminosos, irradian felicidad, mansedumbre y sabiduría. Ha descubierto su verdadera identidad y propósito. Está parado en el umbral de la trascendencia y su falso ego está sometido bajo sus pies. Sólo lo mueve el amor y la compasión. Es un sirviente. Es un Guía y un buen amigo. Todo lo que hace lo realiza como instrumento del Propósito Superior y Divino al que sirve rendido. Está libre de apegos y deseos y se ríe burlonamente del mundo material y sus abismos.
Llegados a este punto, debo decir que existe un “cuarto nivel”, ¡Sí!... pero es imposible de concebirlo, pues es puramente trascendental y espiritual, y está más allá de cualquier concepto, especulación e imaginación.
Aprendamos a no perder nunca las cualidades del principiante, pues sin ellas no estarán firmes y seguros los cimientos y las bases de nuestra práctica.
¡Ah ya sé!... pensaban que los niveles a los que me iba a referir tenían que ver sobre cómo ir contorsionando más el cuerpo, hacer una vertical, pasarse el pie por detrás de la cabeza, etc.; pues lamento desilusionarlos, pero eso nada tiene que ver con el verdadero Yoga, ese aspecto es solo uno de los procesos que nos acompañan en los dos primeros niveles con el objeto de profundizar la purificación. En última instancia, pueden aprender esas cosas de los bebés y los niños, que las realizan fácilmente en sus juegos, incluso ante tales hazañas físicas los puedes considerar como yogis autorrealizados y tomarlos como sus Gurus si lo prefieren! … jajaja!..



Los grandes sabios de antaño, a través de la observación, investigación, experimentación, realización, inspiración y revelación, sintetizaron una ciencia holística y trascendental, que involucra al cuerpo, la voluntad y el espíritu, y esta ciencia es el Yoga. Ellos postularon los métodos y fundamentos de esta ciencia para alcanzar la salud y la plenitud del cuerpo, la mente y el alma. Este método científico del Yoga fue practicado con el más absoluto resultado a través de los tiempos, comprobándose que conduce al sendero de la perfección y la autorrealización, saciando todos los anhelos del espíritu y el corazón. Para ello, hay que consagrarse íntegramente a una serie de ejercicios que involucran la voluntad, el dominio del organismo y la higiene y purificación mental y espiritual. Porque ¿Cómo abrir el corazón y entrar en la dimensión del alma, sin antes haber quemado en el fuego purificador todos nuestros vicios, deseos, apegos, lujuria, emociones negativas, bajas pasiones, ignorancia y anhelos más burdos? ¿Cómo hacer de nuestro cuerpo y mente instrumentos idóneos para que por medio de ellos actúe la Voluntad Superior? ¿Cómo limpiar nuestro corazón para transformarlo en el templo donde adorar al Divino?. Sólo con el fuego del Sagrado Yoga haremos cenizas nuestra naturaleza burda y de ellas, como un Ave Fénix, surgirá triunfante nuestro espíritu, y con esa naturaleza pura, sutil y trascendental, podremos adorar los divinos pies de loto del Supremo y alcanzar la meta más elevada: servir al Propósito Divino.


Quienes dirigen los destinos de la civilización actual, a través de la manipulación y la mentira, le han hecho creer a la humanidad que las personas no somos más que este cuerpo, que tenemos una limitada cantidad de años para vivir y que no hay nada más allá de lo que nuestros órganos de los sentidos perciben. Como resultado de esto, el ser humano vive temeroso a la muerte, y abocado a exaltar los asuntos del cuerpo. Solo se tiene esta vida y este presente, y por lo tanto, la belleza estética, el disfrute de los sentidos, la comodidad, el bienestar, la diversión, la lujuria, la explotación y el egoísmo, son los parámetros y el marco en el que se debe vivir. Y aquí es donde entra en juego la esclavitud del dinero, viviendo alienadamente para conseguirlo y así "gozar" de la vida antes que esta se termine. Los elevados valores morales, espirituales y trascendentales, son piezas de museo guardadas en la telaraña del olvido. Ya no recordamos quienes somos, de donde venimos y porqué estamos aquí. Esto lamentablemente se está trasladando a la hermosa y profunda Ciencia del Yoga, la cual está siendo desnaturalizada de su origen y finalidad, y tergiversada en función de la actual modalidad perversa y corrupta de vida, que rinde culto a los "valores" antes mencionados. Últimamente y cada vez más, es alarmante y horroroso lo que se difunde bajo el nombre y en nombre del Yoga. Pero no todo está perdido, la verdad siempre prevalece, y hasta una pequeña llama puede hacer retroceder a la oscuridad. Esa pequeña llama son los Gurus y Maestros Espirituales genuinos, que son enviados por el Amor Supremo, para levantar a los caídos, despertar a los dormidos y corregir el error. Para recordarnos nuestro origen y mostrarnos el modo correcto de vivir y volver al Hogar Supremo. Benditos sean los pies de los Maestros y el Sagrado Yoga!


UNA REFLEXIÓN POR EL PRÓXIMO DÍA DEL YOGA (2017):
Se acerca el "Día Mundial del Yoga! Debo decir a este respecto, y creo hablo por much@s, que para quienes adoptamos esta filosofía de vida TODOS los días son del Yoga! No concebimos la vida por fuera del Yoga, pues por misericordia, encontramos que el Yoga le da el sentido más profundo a nuestras vidas, nos proporciona propósito, respuestas, objetivos, plenitud y realización. Nos acerca en definitiva, a la Verdad, a la Pureza y a la Esencia de la Vida...
Quienes tenemos la buena fortuna de ganar nuestro sustento también con el Yoga, sabemos que ello no es un trabajo y no lo sentimos como tal, pues más bien estamos brindando un Servicio de amor hacia los demás y compartiendo un mensaje de esperanza, liberación y autorrealización...
Pero está muy bien que la humanidad conmemore un "Día del Yoga". Creo que es tal vez el día más importante del año! ¿Pues porqué? Simple: Yoga significa e implica "vínculo", "unión", es una manera de entablar una relación recíproca, profunda y amorosa con "algo" o "alguien", y eso es el Ser Supremo, Dios. El Yoga es una ciencia legada a la humanidad como herramienta para vincularse con lo Divino.
Por esto digo, que es el día más importante del año, porque es el "Día de Dios"... el día en que la humanidad mira más allá de sus intereses mezquinos y egoístas y festeja el anhelo de vincularse con lo más profundo, valioso y superior, el día dedicado a lo que somos: seres espirituales!



Los instructores, profesores o maestros de Yoga, no están realizando un "trabajo", ni desarrollándose en una "profesión". Están realizando un servicio. Un servicio amoroso para compartir con todos la realización que ell@s tienen, de que se puede vivir de una manera más plena, consciente, bienaventurada, feliz, profunda y completa! Ellos están abocados a servir la Voluntad Superior y ser sus instrumentos, y ser el ejemplo vivo de que existe una vida superior y toda una serie de experiencias que nos llevan a vivenciar que existe un dimensión trascendental más allá de lo concebible! ¿Qué esperás entonces para tomar sus manos que se tienden prestas para llevarte?...


Humildemente, considero que existen en cierto sector de los aspirantes espirituales, un equívoco y error acerca de las consideraciones sobre el papel del Guru o Instructor.
Es muy común escuchar o leer actualmente, conceptos tales como: "Sé tu propio maestro", "El maestro está en tu interior", "No necesitas ningún Guru sino ser libre", etc..
Apelando a la lógica y el sentido común, podemos deducir que de ninguna manera esto es así, que estos conceptos que vierten ciertos sectores, los cuales al hacerlo están contradictoriamente actuando como Gurus al dar esta instrucción, tienen más que ver con ciertas malas experiencias vividas por este particular, pero que todo ello no quita que, si verdaderamente aspiramos a alcanzar la meta de la autorrealización y la trascendencia, la figura del Guía es de capital y fundamental importancia.
Para todo en la vida necesitamos de referentes, instructores, profesores y maestros. Desde nuestros padres que nos enseñaron a comer, hablar, caminar, hasta los profesores que nos enseñaron a leer y escribir, como a quienes nos instruyeron en cualquiera de los campos de la vida. Para todo es necesario un referente, un guía, alguien que con su experiencia, por haber realizado las cosas, nos las transmita, muestre y enseñe. Sin todo ello jamás hubiéramos podido valernos por nosotros mismos y aquí está el meollo del asunto! El Guru viene a darnos las herramientas y el conocimiento para que podamos valernos por nosotros mismos. Ellos están plenamente capacitados y autorizados para guiarnos, pues ya han recorrido el camino y saben donde posar cada paso para andar seguros por el sendero. El Guru baja y se sitúa en el nivel de uno para tomarle de la mano y llevarlo a donde él se encuentra.
Si uno quiere ser "su propio maestro", debe primero obtener la maestría de su propio Guru. Si uno quiere encontrar a "su maestro interior", que no es otro que Paramatma, la porción Divina en nuestro corazón, sólo puede hallarlo en la medida que entregue su corazón al Guru. Si uno quiere "ser libre", las llaves de la puerta hacia la libertad sólo puede ser abierta por el Guru...
Generalmente estos conceptos errados y falsos, provienen de personas que han tenido que transitar malas experiencias, las cuales seguramente invitaban a tener ciertos aprendizajes y vivencias, todo ello con el fin de seguir creciendo con más madurez y sinceridad, pero todo ello debe ser superado y seguir adelante intentándolo nuevamente con renovadas fuerzas, convicción, voluntad y esperanza, en resumidas cuentas con Fe!
La figura del Guru es fundamental e imprescindible. Todo lo que viene a nuestra vida cumple la función de enseñarnos e instruirnos, pero el Guru es en última instancia, quien hará obtener la maestría sobre la vida...
Om ajñana-timirandhasya jñanañjana-salakaya caksur unmilitam yena tasmai sri-gurave namah "
"Nací en la más oscura ignorancia pero mi maestro espiritual abrió mis ojos con la antorcha del conocimiento. A Él le ofrezco mis más humildes y respetuosas reverencias"

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